MARCO I PARTE

 El sueño    

                                   

                     Al abrir los ojos de un sueño interrumpido a siquiera mitad de la noche, Marco percibió una luz roja que descendía hacia su rostro, era el reloj indicando la hora, eran apenas las 2:34 am y todavía se sentía agotado de la jornada laboral pasada. Intentó rememorar esa pequeña isla rodeada de palmeras en la que una vez estuvo. En un momento dado, Marco quiso estar tocando la arena blanca que cubría dicha isla con sus pies y sentirla entre sus dedos, de hecho, si el hubiese tenido el poder de trasladarse y aparecer directamente allá; sin duda lo hubiera hecho. En el intento de rememorarlo cerró los ojos y llevando su dedo índice y pulgar respectivamente frotó sus párpados y pensó simplemente en aparecer en ese sitio idílico en el que un día estuvo.



Las aguas cristalinas de ese sitio no ocultaban absolutamente nada, se podían apreciar los arrecifes a varios metros y como los peces mas pequeños se paseaban sin pedir permiso alguno. Todavía la mitad de su cuerpo no estaba al completo contacto , sin embargo; el agua llegaba a la altura de sus rodillas y al inclinarse un poco, decidió interactuar con el agua, posando así sus manos y haciendo pequeñas olas hacia afuera y hacia adentro.

Marco alzó su cabeza, como en señal de agradecimiento al sol; pues este brillaba como el oro. Su interacción con aquel sitio donde reinaba un tal ecosistema rico, al menos esto lo sintió sin siquiera explorar al completo esa isla que a decir verdad se parecía mucho a esa en la que él estuvo, pero pequeños detalles lo hacían dudar.

No pasó mucho tiempo para que Marco se percatara de aquella sensación que lo hacía dudar de si todo aquello era real o era simplemente un sueño, en todo caso sería uno muy relajante y apaciguo. De todas maneras, Marco supo que era un sueño puesto que cargaba sobre si; hábitos distintos a su pijama. Sus pies se fundían en la arena blanca como la cal y ni el jean desgastado que portaba le impidió sentir la textura tan suave de esta.

Dio algunos pasos para continuar explorando aquel sitio en el que se sentía tan a gusto; pero de repente la luz del sol se esfumó, dándole paso a una luna llena tan intimidante como el cambio en si tan abrupto, haciendo que su corazón palpitara mas rápido de lo normal. Dando media vuelta se percató de unos hombres armados hasta los dientes que irrumpieron la quietud en la que instantes atrás Marco se encontraba.

Saul Vega. 

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