El Túnel en blanco y negro
Como si de una película se tratara, me vi sumergido en mi propio pensamiento. Resultaba algo confuso; pero, a la vez bastante nítido y artístico; al menos, esa es la sensación que tenía. A veces parecía que me encontraba en un largo pasillo de un estacionamiento, donde el techo que me seguía, o que yo perseguía, dejaba ver la luz y la propia forma que se dibujaba de una manera muy geométrica. Fue como ver dos pasillos en relieve, las sombras estaban ahí para demostrar que ellas tenían mucho que aportar.
Las luces se repetían constantemente. En una larga linea los autos parecían estar detenidos por el tiempo, mis pasos iban hacia adelante y otras veces se detenían, pues éstos se confundían con los susurros que venían de afuera. La palma de mi mano la llevé hacia el bolsillo derecho de mi pantalon y de el saqué una llave. Con algo de aprehensión decidí abrir un auto al azar, uno que se encontraba a mi izquierda; para mi sorpresa la llave funcionó sin mayor problema, dentro del auto había una caja dorada que abría con una llave; por lo cual no sé porqué; pero, algo me dijo que lo que había abierto el auto, también abriría la caja. Y así fue. Dentro se encontraba una carta que citaba lo siguiente:
Agosto 1987
Querido amigo; quizás cuando leas esta carta yo estaré lejos de aquí, o, bastante cerca a lo mejor. Te habrás dado cuenta que la llave abre el auto y; por ende, la caja donde estará depositada esta carta. Al salir de el, continua derecho y encontrarás una puerta, no hagas caso a los susurros, o solo a aquellos en los que tú seas el protagonista. Quiérete. Creo que tú mismo te percatarás de todo lo que puedes hacer y el potencial que tienes, al abrir la puerta...
La tinta que fue desprendida en aquellas palabras, se detuvieron en puerta; y por mas que hubiese querido continuar descifrando lo qué pasaba, era imposible, pues una gran mancha hecha de la propia tinta lo impedía.
De repente los pasos eran acelerados pero decididos y como si de una maratón se tratara corrí hasta el final de ese túnel en el que me encontraba. Lo que describía la carta era real, la llave con la que anteriormente había abierto el auto y la caja dentro el, ahora abría una puerta, esa puerta que se encontraba al final. Ahora todo estaba mas claro en mi mente, a pesar del ruido proveniente del claxon constante en medio del túnel.
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