La Razón
La Razón
Aún estoy buscando la razón de ser y estar, algo tan trillado de lo que se ha escrito infinidades de veces. A su vez, el simple hecho de existir te cuestiona y te golpea incesantemente.
La razón aún la estoy buscando, como muchos otros que se sienten perdidos o creen haberla encontrado, pero aún así siempre quedará una hendidura por donde entrará la duda. Y nuevamente se instalará cómodamente, haciendo lo que ella más sabe hacer; confrontándonos con nosotros mismos y nuestra manera de existir y sentir.
Perderse nunca ha sido una buena opción, ¿o si? Perderse quizás con un hilo amarrado a ti que te guíe de vuelta con determinación de haber encontrado algunas respuestas.
Repetir incansablemente patrones, o situaciones de las cuales muchas veces son necesarias para evolucionar, pero, ¿evolucionar hacia dónde? Si se habla de evolución, es certero que se va hacia adelante, pero no todo el tiempo es bueno avanzar; ¿y si hay un abismo? ¿Un despeñadero? Hay muchas maneras para encontrar la verdadera razón, muchas veces se trata de parar frente al abismo y pensar, aunque esto suele ser agotador es necesario para encontrar y pescar muchas veces una respuesta convincente que te ayude a regresar y le de fuerzas al hilo.
Encontrar la razón puede ser agobiante. Muchas veces un tercero puede tenerla y guardarla egoístamente o sabiamente, esperando el momento preciso para dártela. Esperando ese momento exacto para hacerte volver. El juego de la razón tiende a ser confuso y a confundirte en su propio tiempo. Jugar su juego significa adentrarse en momentos y situaciones complejas o fáciles o simplemente ilusorias de su propia “facilidad.”
Si finalmente la encuentras y regresas, ella encontrará la forma de revelar su verdadera realidad y saldrá a flote una nueva razón, de la cual algunas reglas de su juego habrán cambiado.
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